En un esfuerzo por mitigar una de las problemáticas ambientales y de espacio público más complejas de la capital, Bogotá ha puesto en marcha una estrategia técnico-industrial para transformar los escombros y Residuos Provenientes de Puntos Críticos y Arrojo Clandestino (RPCC) en nuevos materiales para la construcción de vías y andenes. La iniciativa, enmarcada en un modelo de economía circular, busca reducir drásticamente el volumen de basura que satura el relleno sanitario Doña Juana.
Una planta de tres hectáreas para la transformación urbana
El núcleo de esta estrategia es una planta especializada de tres hectáreas equipada con tecnología de punta para el tratamiento de Residuos de Construcción y Demolición (RCD). Actualmente, el rendimiento del sistema permite recuperar cerca del 33 por ciento de cada tonelada de escombros recolectados en las calles mediante procesos de separación y tratamiento.
Sin embargo, la meta de la administración distrital es ambiciosa: duplicar la eficiencia operativa hasta alcanzar el 70 por ciento de aprovechamiento de estos desechos, reincorporándolos directamente a la infraestructura pública de las distintas localidades.
El rendimiento del sistema permite recuperar cerca del 33 por ciento de cada tonelada de escombros. Foto: UAESP