Santa Cruz de la Sierra renombra la avenida de Che Guevara
En noviembre de 2025, la alcaldía de Santa Cruz de la Sierra decidió cambiar el nombre de la avenida conocida popularmente como Che Guevara por Monseñor Nicolás Castellanos. Esta medida forma parte de una estrategia del gobierno de Rodrigo Paz para eliminar la presencia simbólica del guerrillero argentino asesinado en Bolivia en 1967.
Aunque la mayoría de los habitantes sigue llamando la calle por su antiguo nombre, la modificación refleja un cambio político que busca distanciarse del legado izquierdista que el Movimiento al Socialismo (MAS) había promovido durante años.
Soldados que enfrentaron a Guevara reciben honores oficiales
En octubre de 2025, la Unión Nacionalista Boliviana rindió homenaje a los aproximadamente 700 soldados sobrevivientes que combatieron junto a Che y sus 44 guerrilleros en Ñancahuazú. Muchos de ellos eran jóvenes conscriptos con escasa preparación militar cuando enfrentaron la guerrilla.
“Aquellos socialistas que llevan la imagen de Che son traidores a la patria”, afirmó Juan Siles, veterano que exigió reconocimiento y pensiones para los combatientes.
Este reconocimiento contrasta con la conmemoración del 50 aniversario de la muerte de Guevara durante el gobierno de Evo Morales, cuando se erigieron monumentos y se promovió su figura como símbolo nacional.
La memoria de Che enfrenta resistencia entre las nuevas generaciones
Un sector de jóvenes bolivianos, especialmente entre 17 y 25 años, manifiesta cansancio con la exaltación del guerrillero. Para ellos, es momento de honrar a quienes defendieron al país y dejar atrás las figuras revolucionarias que no lograron arraigarse en la realidad local.
Además, figuras políticas como el senador Nilton Condori han impulsado la remoción de imágenes de Guevara en espacios públicos, argumentando que la educación y la cultura nacional deben desligarse de ideologías partidistas.
La falta de apoyo local marcó la caída de la guerrilla en La Higuera
Che Guevara y su Ejército de Liberación Nacional fueron derrotados en octubre de 1967 en La Higuera, un pueblo aislado y sin respaldo campesino. Los habitantes, asustados por la llegada de los guerrilleros extranjeros, optaron por esconderse o huir.
Expertos señalan que el movimiento no surgió de conflictos internos ni luchas sociales bolivianas, lo que dificultó su aceptación. Además, la propaganda oficial los presentó como invasores comunistas, consolidando una percepción negativa que aún persiste.
¿Cómo influirá este cambio en la memoria histórica boliviana?
La disputa por la figura de Che Guevara refleja tensiones políticas y sociales en Bolivia. ¿Logrará el gobierno actual consolidar una narrativa que minimice su legado? ¿Cómo responderán las nuevas generaciones y los movimientos sociales a este intento de redefinir el pasado?