El dominio brasileño en cifras
Si el fútbol fuera una industria, Brasil seguiría siendo la potencia número uno del planeta. El Observatorio de Fútbol CIES acaba de publicar su informe anual y los números confirman lo que se ve cada fin de semana en Europa: la camiseta verdeamarela sigue apareciendo en todos lados. Brasil encabeza la lista por quinto año seguido con más de 1.400 jugadores repartidos en 135 ligas profesionales. La cantera brasileña sigue siendo una máquina de generar talento por el que los clubes europeos, asiáticos y de Medio Oriente se pelean por fichar.
Francia, la fábrica de talentos que pisa fuerte
Francia viene fuerte y recorta distancia. Los galos pasaron de ser una potencia emergente a convertirse en la segunda fábrica de futbolistas más grande del mundo. Su crecimiento en los últimos cinco años ha sido constante y se nota en cada convocatoria de selecciones rivales. El modelo de formación francés está dando resultados fuera y dentro de su liga.
Argentina completa el podio y el mercado se globaliza
Argentina completa el podio, sosteniendo su reputación de exportadora histórica. Pese a la crisis económica local, los jugadores albicelestes siguen encontrando lugar en ligas de todo el mundo. Lo más interesante es la tendencia general: casi todos los países están mandando más jugadores al extranjero que hace cinco años. Solo una minoría ha reducido su presencia fuera. Eso habla de un mercado cada vez más globalizado, donde un chico de Nigeria, Portugal o España tiene más chances que nunca de probar suerte lejos de casa.
Portugal, España y Nigeria también crecen
El informe también deja claro que el crecimiento no es solo de los gigantes. Portugal y España pegaron un salto importante en términos relativos, mientras que Nigeria se mete de lleno en la pelea africana. En resumen, el fútbol ya no se juega solo en 90 minutos. Se exporta, se importa y se negocia todos los días. Y Brasil, por ahora, sigue siendo el mayor proveedor del mercado.
El fútbol ya no se juega solo en 90 minutos. Se exporta, se importa y se negocia todos los días. Y Brasil, por ahora, sigue siendo el mayor proveedor del mercado.