Un operativo sin precedentes liderado por los Mossos d’Esquadra concluyó que James Gracey, un joven estudiante estadounidense de 20 años, murió accidentalmente al caer al mar en Barcelona. Cámaras de seguridad captaron el momento en que el joven caminaba solo hacia el muelle y posteriormente caía al agua sin intervención de terceros.
El cuerpo de Gracey fue encontrado sumergido a cuatro metros de profundidad cerca de la playa Somorrostro, adyacente al Puerto Olímpico. La autopsia realizada confirmó que la causa de muerte fue ahogamiento, descartando cualquier signo de violencia o criminalidad.
James Gracey se encontraba de vacaciones en Barcelona durante el receso de primavera de la Universidad de Alabama. Su desaparición fue reportada tras no presentarse en el lugar donde se hospedaba en Ronda de Sant Pere, luego de salir de un club nocturno llamado Shoko.
La investigación policial incluyó la recuperación del teléfono móvil de Gracey, que había sido perdido o posiblemente robado, aunque las autoridades consideran que este hecho no está relacionado con la caída al mar.
Su padre, el abogado Taras Gracey, llegó a Barcelona para seguir de cerca las labores de búsqueda junto con los investigadores del caso.
El hallazgo del cuerpo a pocos metros del club nocturno donde fue visto por última vez marca el fin de la búsqueda, que movilizó a las autoridades durante dos días en una zona muy concurrida de la vida nocturna barcelonesa.