Una investigación publicada por The New York Times destapó que César Chávez, reconocido activista y líder sindical, abusó sexualmente de niñas y mujeres durante varias décadas. Entre las víctimas se encuentra Dolores Huerta, cofundadora de United Farm Workers (UFW) y aliada histórica de Chávez.
Las denuncias, que permanecieron en silencio por miedo y vergüenza, revelan que Chávez manipuló a menores desde edades tempranas, cometiendo abusos en lugares como La Paz, el complejo sindical donde residía. Varias mujeres relataron abusos que comenzaron cuando tenían entre 8 y 15 años.
“Hizo muy bien su labor de manipulación. Deberían darle un premio de la Academia por todo lo que hizo”, afirmó una de las víctimas, Debra Rojas, quien fue violada a los 15 años durante una marcha.
Dolores Huerta, a sus 95 años, confirmó que fue víctima de violación por parte de Chávez en 1966. Relató que sufrió dos agresiones sexuales que resultaron en embarazos que mantuvo en secreto para proteger el movimiento sindical.
“Ambos actos sexuales con César resultaron en embarazos. Decidí mantener mis embarazos en secreto y hacer arreglos para que mis hijos fueran criados por otras familias”, expresó Huerta en un comunicado.
El sindicato United Farm Workers reconoció las acusaciones como “profundamente preocupantes” y anunció que no participará en eventos anuales en honor a Chávez mientras trabaja en establecer canales para que las víctimas puedan denunciar y buscar reparación.
Investigaciones internas revelan que dirigentes y familiares de Chávez conocían las acusaciones desde hace años, pero no se tomaron medidas para investigar o disculparse con las víctimas, quienes fueron desalentadas a hablar para preservar la imagen pública del líder.
El impacto en la comunidad latina es profundo, pues Chávez es considerado un símbolo histórico de la lucha por los derechos civiles y laborales en Estados Unidos, especialmente en un contexto político adverso para los latinos.