Un operativo sin precedentes con drones explosivos en Colombia
En un hecho reciente ocurrido en una zona rural de Tibú durante el Jueves Santo, una familia logró evacuar su vivienda segundos antes de que un dron cargado con explosivos impactara y detonara en el lugar, evitando víctimas fatales. Este ataque se suma a una serie de eventos que han encendido las alertas en regiones con presencia de grupos armados y Fuerza Pública.
Según registros oficiales, desde el 26 de abril de 2023 hasta el 2 de abril de 2026, se han documentado 464 ataques con drones cargados con explosivos en Colombia. Estas acciones se concentran en 13 departamentos, incluyendo Cauca, Nariño, Antioquia, Meta, Norte de Santander y Caquetá, zonas marcadas por disputas territoriales y presencia de estructuras armadas ilegales.
Principales responsables y modus operandi
Las disidencias de las Farc, especialmente el bloque asociado a alias ‘Iván Mordisco’, son los principales responsables con 270 ataques entre 2025 y 2026. El Ejército Gaitanista de Colombia suma 119 ataques, mientras que el ELN registra 66 eventos y otros grupos como disidencias de Calarcá y Comandos de Fronteras completan el resto.
Además de los ataques, se han identificado 139 eventos de sobrevuelo, 77 de entrenamiento y 40 de adquisición de equipos, lo que evidencia una adaptación progresiva de estas estructuras a nuevas tácticas de guerra mediante drones.
Impacto en la Fuerza Pública y la población civil
El uso de drones con explosivos ha dejado un saldo significativo: 17 militares y 3 policías muertos, 242 militares y 42 policías heridos, además de al menos 10 civiles fallecidos y 44 heridos. Estas cifras reflejan la gravedad del impacto en zonas de operación y tránsito de grupos armados.
Los ataques han aumentado desde 2023, con un pico de 277 eventos en 2025 y 66 reportados en lo que va de 2026, manteniendo la tendencia en corredores estratégicos donde la presencia de la Fuerza Pública y las disputas territoriales persisten.
Un panorama que exige atención y respuesta
El incremento y sofisticación en el uso de drones con explosivos por parte de grupos armados ilegales plantea un nuevo desafío para la seguridad en Colombia. La concentración de ataques en zonas específicas indica una estrategia de adaptación y persistencia, que requiere fortalecer las capacidades de respuesta y protección de las comunidades y las fuerzas de seguridad.