En un giro inesperado, el órgano de apelación de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) retiró el título que Senegal había ganado en la final de la Copa Africana de Naciones (CAN) el pasado 18 de enero, y en su lugar declaró campeón a Marruecos.
La decisión se fundamenta en el artículo 82 y 84 del reglamento de la CAN, que establece que un equipo que abandone el terreno de juego antes de la conclusión reglamentaria será considerado perdedor y eliminado de la competencia.
Durante la final disputada en Rabat, Senegal se impuso inicialmente 1-0 en un partido marcado por la controversia arbitraria. Luego de que se anulara un gol a Senegal y se concediera un penalti a Marruecos en el tiempo añadido, algunos jugadores senegaleses abandonaron momentáneamente el campo en señal de protesta.
A pesar de la protesta y la tensión que generó, incluidos intentos de invasión del campo por parte de hinchas senegaleses, el partido continuó y Senegal ganó en la prórroga con un gol de Pape Gueye.
Sin embargo, la CAF aplicó su reglamento y decidió invalidar el resultado, otorgando la victoria final a Marruecos con un marcador de 3-0 y excluyendo a Senegal de la final.
La Federación Marroquí de fútbol afirmó que su recurso no cuestionaba el rendimiento deportivo, sino que buscaba la aplicación estricta del reglamento de la competición.
Esta decisión ha generado un gran debate en el continente, y Senegal tiene un plazo de diez días para apelar ante el Tribunal Arbitral del Deporte.