Cali fue el epicentro de un gran evento musical con el concierto de J Balvin, uno de los artistas más influyentes del género urbano en Colombia. Cerca de 40.000 asistentes llenaron el estadio Pascual Guerrero, que se vistió de fiesta tras seis años sin la visita del cantante en la ciudad.
El impacto económico fue significativo, ya que la ocupación hotelera y el turismo relacionados con el concierto generaron ingresos por un total de 5,4 millones de dólares, beneficiando a diversos sectores locales.
Las autoridades reportaron un ambiente de calma y orden en los alrededores del estadio antes y después del evento, garantizando la seguridad de los asistentes y la comunidad en general.
La presencia de J Balvin en Cali no solo fue un espectáculo musical, sino un motor para la reactivación económica y turística de la ciudad.