En más de cinco años, la cooperación entre la Embajada de Suiza y la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) produjo una norma nacional que exige a los edificios reducir su consumo de agua y energía, y dos plataformas que hoy usan empresas del sector para tomar decisiones de compra y medir su desempeño ambiental. El articulador de esa alianza, el embajador Eric Mayoraz, recibirá este miércoles la distinción 'Líder y Promotor Camacol Verde 2026' en el marco del congreso que el gremio celebra en Medellín.
Una alianza que transformó el sector
Camacol es el principal gremio de la construcción en Colombia, con presencia en todo el país. Cada año realiza el Congreso Camacol Verde, un espacio en el que el sector discute sus metas en materia ambiental y entrega reconocimientos a quienes han contribuido a esa agenda. Este año, la distinción central recae en un diplomático, no en un constructor.
El trabajo que motivó el reconocimiento comenzó con la creación de la Mesa de Construcción Sostenible Colombia–Suiza, un espacio de diálogo entre el gremio y la embajada que operó con financiación del Programa 'Colombia + Competitiva', ejecutado por Swisscontact, el brazo implementador de la cooperación suiza en el país.
Resultados tangibles en regulación y herramientas digitales
Uno de los resultados más tangibles de esa mesa fue su incidencia en la Resolución 0194 de 2025, el principal marco regulatorio colombiano en ahorro de agua y energía para edificaciones. La alianza contribuyó a construir la línea técnica que sustentó esa actualización normativa, un proceso que fue respaldado por el proyecto VIS 4.0, orientado a vivienda de interés social.
Más de 500 personas vinculadas a la cadena de valor de la construcción —desde arquitectos hasta proveedores de materiales— recibieron formación en el marco de esta iniciativa, según datos del gremio.
La cooperación también derivó en el lanzamiento de dos herramientas digitales. La primera, SOSTENIDO, es una plataforma que permite comparar materiales de construcción según sus atributos ambientales, con el propósito de introducir más transparencia en el mercado. La segunda, Ruta Circular, permite a las empresas constructoras medir y gestionar su desempeño en economía circular, es decir, su capacidad de reutilizar materiales y reducir residuos.
Ruta Circular fue reconocida en el Foro Mundial de Economía Circular 2025 como una de las mejores prácticas para acelerar la transición del sector hacia modelos de producción menos lineales.