La crisis climática y energética actual exige un cambio radical: abandonar los combustibles fósiles no solo es vital para el planeta, sino indispensable para la paz y la soberanía global. El petróleo, gas y carbón son responsables de conflictos, violaciones de derechos humanos y el aumento constante del costo de vida.
Aunque España ha logrado reducir su factura eléctrica gracias a las energías renovables, el 70% de su energía sigue dependiendo de combustibles fósiles, especialmente en transporte e industria, evidenciando la urgencia de una transición más profunda.
Un operativo sin precedentes en Santa Marta
Del 24 al 29 de abril, Santa Marta acoge una conferencia histórica que reúne a más de 50 gobiernos, científicos, sociedad civil y pueblos indígenas para definir un camino hacia un mundo libre de petróleo, gas y carbón. Esta reunión busca impulsar un marco de cooperación internacional que promueva financiación, transferencia tecnológica, gobernanza y justicia climática.
A diferencia de las tradicionales cumbres climáticas, la conferencia en Colombia aspira a ser el inicio de un proceso que conduzca a un tratado internacional jurídicamente vinculante para detener la expansión de los combustibles fósiles y asegurar una transición justa y equitativa.
“Santa Marta puede ser el lugar donde inclinemos la balanza a favor de la gente para construir un futuro sostenible, justo, democrático y, sobre todo, en paz.”
La justicia climática es un eje fundamental: los países menos responsables del cambio climático son los más afectados. Naciones insulares como Tuvalu y Vanuatu lideran el clamor por un tratado que garantice protección y equidad, mientras que muchos países carecen de acceso a tecnologías renovables o dependen económicamente de la venta de combustibles fósiles.
La Unión Europea, y especialmente España, tienen una gran responsabilidad histórica y la oportunidad de liderar un mecanismo internacional vinculante que regule los combustibles fósiles, un paso crucial para enfrentar la crisis energética y climática global.
Este encuentro en Santa Marta no solo apunta a frenar el cambio climático, sino a transformar las causas profundas que lo generan, promoviendo bienestar, soberanía y justicia social para un futuro verdaderamente sostenible.