En la vereda Tominé de Blancos, jurisdicción de Guatavita, la CAR identificó una explotación minera ilegal que pone en peligro uno de los ecosistemas de alta montaña más importantes del país: el páramo de Chingaza.
Durante un operativo de control en un predio donde opera una empresa de parapente, técnicos de la Dirección Regional Almeidas y Guatavita constataron la extracción no autorizada de recebo y arena, realizada sin planificación técnico-minera y mediante explotación a cielo abierto.
El informe técnico reveló que se removieron alrededor de 175 metros cuadrados de cobertura vegetal y suelo, y se extrajeron cerca de 350 metros cúbicos de material rocoso areno-arcilloso, afectando especies nativas como Puya, Espeletia grandiflora, Hypericum sp., Ericaceae y pino pátula.
La falta de diseños técnicos ha impedido la construcción de terrazas y taludes estables, generando inestabilidad en el terreno, erosión acelerada y riesgos de deslizamientos y desprendimiento de rocas en pendientes superiores a 45 grados.
El área intervenida está dentro de la zonificación ambiental del POMCA del río Bogotá, catalogada como zona de conservación y protección ambiental, lo que agrava el riesgo para los ecosistemas y las fuentes hídricas cercanas.
“La falta de infraestructura adecuada para el manejo de aguas lluvias incrementa el riesgo de que material particulado llegue a las fuentes hídricas cercanas”, advirtió Camilo Poveda, director regional de Almeidas y Guatavita.
La CAR enfatizó que las actividades mineras sin permisos generan impactos negativos en la biodiversidad, la estabilidad del suelo y la calidad del agua, por lo que la medida preventiva busca detener este daño ambiental y proteger el páramo.