El diagnóstico cambió su vida a los 23 años
Hace casi tres años, Catalina recibió un diagnóstico de meduloblastoma en el sistema nervioso leptomeníngeo grupo tres, un cáncer cerebral que afectó su cerebelo y luego su columna. Desde entonces, ha pasado por 38 sesiones de quimioterapia y 60 de radioterapia, además de varias cirugías, enfrentando un camino difícil que la llevó a cuidados paliativos.
El instinto de su madre alertó sobre síntomas iniciales
Los primeros síntomas fueron leves, como un dolor de cabeza al hacer esfuerzo. Sin embargo, la madre de Catalina, fisioterapeuta, detectó que algo no estaba bien y la impulsó a buscar atención médica, lo que permitió un diagnóstico oportuno.
Un tratamiento en Argentina, la última alternativa
Tras agotar las opciones convencionales y enfrentar metástasis, los médicos recomendaron un tratamiento en Argentina que aborda el cáncer desde una perspectiva metabólica. Catalina investiga cómo la alimentación y el entorno pueden influir en su recuperación.
El arte como motor de esperanza y resistencia
Además de paciente, Catalina es artista y estudiante de psicoanálisis. Su pasión por las artes escénicas le ha permitido canalizar su dolor y mantener una actitud resiliente: “Mi sueño y ganas de vivir son más grandes que un diagnóstico”, afirma.
Una meta de 250 millones para salvar su vida
Para costear el tratamiento y el viaje a Argentina, Catalina abrió una campaña en la plataforma Vaki. Su madre la acompaña en este proceso, y ambas hacen un llamado a la solidaridad para alcanzar la suma necesaria.
¿Cómo seguirá la lucha de Catalina contra el cáncer?
Catalina continúa compartiendo su historia y arte a través de Instagram (@cataamatista), inspirando a otros con su valentía. Su caso resalta la importancia de la detección temprana, el apoyo comunitario y las nuevas alternativas terapéuticas en la batalla contra el cáncer.