El Ministerio de Comercio de China anunció el 27 de marzo de 2026 el inicio de una investigación formal contra Estados Unidos debido a las barreras comerciales impuestas por Washington. Esta acción responde a las medidas estadounidenses que, según Pekín, afectan negativamente las cadenas de producción y comercio entre ambos países.
La investigación se enfoca en prácticas y disposiciones adoptadas por Estados Unidos que, a juicio de China, constituyen obstáculos comerciales injustificados. Esta decisión se da en medio de tensiones comerciales que incluyen acusaciones sobre exceso de capacidad manufacturera y supuestos trabajos forzosos.
El Ministerio de Comercio de China señaló que estas medidas afectan las relaciones comerciales y podrían dañar la cooperación económica entre ambas naciones.
Este anuncio ocurre en un contexto de crecientes disputas comerciales internacionales, donde China también ha cuestionado aranceles impuestos por otros países, como México, y ha advertido sobre posibles contramedidas.