En las últimas semanas, el enfrentamiento entre el Gobierno nacional y la junta directiva del Banco de la República ha escalado a niveles inéditos en décadas, generando preocupación sobre la autonomía de la autoridad monetaria en Colombia.
El conflicto inició con diferencias técnicas respecto al ritmo de reducción de las tasas de interés y se intensificó tras la reunión de marzo, donde la junta decidió aumentar la tasa de intervención en 100 puntos básicos, alcanzando un 11,25%, acumulando un alza de 200 puntos básicos en lo que va del año.
El ambiente tenso se agravó con la salida inesperada del ministro de Hacienda, Germán Ávila, quien además presidía la junta directiva del Banco de la República.
El presidente Gustavo Petro ha emitido críticas directas al banco central, mientras que Leonardo Villar, gerente del Banco, ha defendido la estrategia institucional advirtiendo sobre los riesgos de afectar la confianza internacional en la economía colombiana.
Leonardo Villar alertó sobre el riesgo de deteriorar la confianza internacional si se socava la independencia del Banco de la República.
Excodirectores del Emisor consultados advierten sobre riesgos institucionales derivados de esta presión, aunque descartan que se produzcan cambios profundos en el corto plazo.