Paciente sufrió quemaduras tras lipoescultura y demandó al cirujano
En 2019, María Paula Sánchez Ortiz se sometió a una lipoescultura con lipoinyección glútea y bichectomía realizada por el cirujano Camilo Andrés Lemos Parra en la Clínica El Pinar. Aunque fue advertida sobre riesgos generales, no le informaron sobre la posibilidad de quemaduras en la piel, lesión que presentó en su brazo derecho tras el procedimiento.
La paciente demandó al médico argumentando incumplimiento en el manejo postoperatorio y daño por quemaduras grado III, pero perdió la demanda en dos instancias judiciales.
El tribunal confirmó que la cirugía estética es una obligación de medios, no de resultados
El Tribunal Superior de Bucaramanga señaló que la obligación del cirujano es de medios, es decir, realizar el procedimiento conforme a la lex artis médica, pero no garantiza resultados específicos. No existió prueba de un compromiso concreto del cirujano respecto a resultados específicos, solo expectativas de la paciente.
Respecto a la lesión en el brazo, el tribunal indicó que no hubo consenso en que se tratara de una quemadura de tercer grado. Más bien, expertos consideraron que la lesión fue producto de una necrosis por problemas de vascularización, un riesgo inherente pero poco común en este tipo de procedimientos.
El uso de tecnología J-PLASMA no se relacionó con la lesión en el brazo
El procedimiento incluyó el uso del equipo J-PLASMA, que emplea helio y radiofrecuencia para la ablación de tejidos y extracción de grasa. El tribunal concluyó que no se probó que esta tecnología haya causado la lesión en la paciente.
Además, el tratamiento postoperatorio ordenado fue considerado adecuado según los peritos, y no se evidenció mala praxis ni incumplimiento de protocolos médicos.
El médico sancionado por ética no se vio afectado en este caso judicial
Aunque en 2022 el cirujano fue sancionado por atender pacientes en su consultorio sin autorización, el tribunal descartó que este hecho influyera en la resolución del caso, pues no fue planteado en la demanda inicial.
Los especialistas consultados afirmaron que el procedimiento fue normal y que las complicaciones no se derivaron de una mala praxis.
¿Cómo garantizar la seguridad en futuras cirugías estéticas?
Este caso evidencia que, aunque la cirugía plástica conlleva riesgos inherentes, la responsabilidad médica depende de cumplir protocolos y estándares profesionales. La comunicación clara sobre posibles complicaciones y un manejo postoperatorio riguroso son clave para minimizar daños y evitar controversias legales.