Que la guerra en Irán y el estado de la economía, entre otras cosas, le han comenzado a pasar factura al presidente Donald Trump era algo que ya se sabía. Encuesta tras encuesta, las cifras vienen registrando un notorio deterioro en su popularidad que, en promedio, oscila cerca del 37 por ciento. Sin embargo, una gran encuesta publicada recientemente por la cadena CBS puso el dedo en la llaga que más duele.
El corazón de su base y del movimiento MAGA han dado la espalda a Donald Trump
Aunque la aprobación del mandatario ha caído en casi todos los grupos —tanto por edades, como por partidos y composición racial— el campanazo más contundente se registra en el segmento de la población que lo viene respaldando desde su primer mandato y que lo catapultó hacia su segundo triunfo en noviembre de 2024: las personas de raza blanca sin educación superior que son el corazón de su base y del movimiento Maga (Make America Great Again).
De acuerdo con el sondeo, por primera vez desde que Trump irrumpió en el escenario político, una mayoría de este conglomerado rechaza la gestión que viene realizando el presidente. Según la muestra de CBS, un 54 por ciento de ellos no está de acuerdo con el manejo que le está dando al país frente a un 46 por ciento que dice aún respaldarlo. Un giro notorio frente al respaldo que tenía al comienzo de su segundo mandato, cuando casi el 70 por ciento lo apoyaba y solo el 32 por ciento tenía dudas.
Las razones detrás de la desaprobación de la clase trabajadora blanca
La caída frente a este grupo es consecuencia del repudio general que existe en el país, particularmente por su manejo de la economía y la inflación. En gran parte, muchos sienten que ha incumplido su promesa de abaratar el costo de vida. Por el contrario, la inflación ha vuelto a subir de la mano de los altos precios de la gasolina, que golpean más a las clases media y baja.
Pero que la fractura ya se esté expandiendo hacia el interior de su base es motivo de alarma entre los operarios del partido. Según un estudio de CBS, un 67 por ciento de los estadounidenses desaprueba la forma en que se está manejando la economía, frente al 32 por ciento que la respalda.
Inflación y costo de vida en EE. UU. afectan popularidad de Trump
Las cifras son aún peores cuando se pregunta específicamente por la inflación y el costo de vida. Allí, el rechazo alcanza el 69 por ciento, con un 31 por ciento de apoyo. Un dato particularmente delicado para un presidente que hizo de la reducción de precios una de las promesas centrales de su campaña.
Incluso entre los votantes blancos sin educación universitaria, que siguen siendo el grupo más favorable al mandatario, el deterioro es evidente. En ese segmento, Trump registra un saldo negativo de 22 puntos en materia económica. Mientras que un 61 por ciento desaprueba su manejo económico, apenas un 39 por ciento dice estar satisfecho con sus decisiones.
Muchos de ellos sienten que el mandatario se ha concentrado más en conflictos internacionales y disputas geopolíticas que en las preocupaciones cotidianas de las familias trabajadoras. La percepción también parece estar golpeando la confianza del consumidor, que, según varios indicadores, se encuentra en niveles históricamente bajos.
Percepción en EE. UU. sobre la guerra arancelaria de Trump
A ello se suma la incertidumbre generada por la política arancelaria de Trump, que había sido presentada como un mecanismo para traer de vuelta empleos manufactureros a EE. UU., pero que también ha provocado aumentos de costos y frenado inversiones en algunos estados industriales clave. El caso de Ohio es emblemático. En ese estado, que Trump ganó cómodamente en 2024, varias empresas han comenzado a replantear sus inversiones debido a la combinación de aranceles comerciales, costos energéticos y volatilidad económica. Honda, por ejemplo, canceló recientemente el desarrollo de varios modelos eléctricos que planeaba fabricar allí.
El deterioro de las cifras de aprobación también se refleja en otros grupos demográficos. Entre los hispanos, por ejemplo, la desaprobación general de Trump llega al 66 por ciento, mientras que solo un 34 por ciento aprueba su desempeño. Entre los votantes menores de 30 años, la situación es aún peor: cerca del 70 por ciento rechaza la gestión del mandatario. Los independientes, que suelen definir muchas de las elecciones en EE.UU., también se han ido alejando del presidente. Según CBS, casi siete de cada diez desaprueban hoy su gestión.
En contraste, el único frente en el que Trump mantiene números relativamente sólidos es el de la migración. En ese tema conserva un apoyo cercano al 51 por ciento a nivel nacional, impulsado principalmente por republicanos y votantes conservadores que siguen respaldando las deportaciones masivas y las medidas de mano dura en la frontera. Sin embargo, incluso allí el respaldo ha comenzado a erosionarse en comparación con los primeros meses de su segundo mandato, particularmente entre independientes y votantes suburbanos.
El impacto político podría ser significativo de cara a las elecciones legislativas
El impacto político podría ser significativo de cara a las elecciones legislativas de noviembre próximo, pues los votantes blancos de clase trabajadora y sin educación universitaria no solo fueron fundamentales para las victorias de Trump, sino también para la maquinaria electoral republicana en estados industriales y pendulares como Ohio, Michigan, Wisconsin y Pensilvania. Y aunque muchos dentro del partido creen que el deterioro podría revertirse si bajan los precios de la gasolina o se estabiliza la situación en Medio Oriente, otros temen que el desgaste esté comenzando a consolidarse.