Pese a los ataques recientes de Estados Unidos e Israel, la inteligencia de Washington ha concluido que el daño al programa nuclear de Irán ha sido limitado, lo que pone en duda la eficacia de la estrategia impulsada por el presidente Donald Trump para frenar el avance iraní en este ámbito clave.
Ya el año pasado, los mismos países habían bombardeado con potentes proyectiles antibúnker las instalaciones físicas donde estaban las centrifugadoras de enriquecimiento de uranio y posiblemente los lugares donde se guardaban los 440 kilos de uranio enriquecido al 60% que posee la República Islámica.
Capacidades centrales intactas
Según las fuentes citadas por la agencia Reuters, las capacidades centrales de Irán, incluido el acceso a uranio enriquecido, permanecen en gran medida intactas, y los plazos estimados para que Teherán pueda desarrollar un arma nuclear no habrían cambiado de forma sustancial.
Analistas advierten que Teherán mantendría capacidad para reactivar el enriquecimiento y alertan sobre el riesgo de una carrera nuclear regional.