Con las cifras consolidadas al cierre de 2025 y los presupuestos en ejecución para 2026, los gobiernos del mundo están batiendo sus propios registros de inversión en armas y sistemas de defensa, en el marco de una desenfrenada carrera armamentista.
Tras más de una década al alza, el gasto militar del planeta llegó a fines del año pasado a 2,887 billones de dólares (casi tres trillones), un aumento del 2,9 % frente a 2024, y el monto más alto en ocho décadas de estadísticas.
Semejante cantidad equivale al 2,5 % del PIB mundial (era el 2,2 % hace diez años) e implica un gasto de 352 dólares por habitante del globo.
Europa, China, los países del Medio Oriente y Estados Unidos aceleran sus inversiones en equipos de defensa, en una carrera armamentista que no muestra signos de desaceleración.
Este análisis de Mauricio Vargas, analista sénior, profundiza en las causas y consecuencias de este fenómeno global, disponible para suscriptores.