Las tres masacres registradas entre el fin de semana y ayer en Antioquia, Cauca y la región del Catatumbo reafirman que el 2026 va camino de convertirse en el peor año en la última década en lo que respecta a ese indicador, uno de los considerados críticos en materia de seguridad y orden público en el país.
Ayer, en Ábrego, Norte de Santander, fueron seis las víctimas fatales. Entre ellas está Freiman David Velásquez, líder social de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (Asuncat), quien contaba con un esquema de protección oficial que no le sirvió para escapar de los asesinos.
Un incremento alarmante en las cifras
El fin de semana los muertos fueron siete en los dos crímenes cometidos en Marinilla (Antioquia) y Santander de Quilichao (Cauca). En lo que va corrido del año, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), van 56 masacres que dejan 229 personas asesinadas. Son más del doble de eventos criminales (24) y víctimas (74) registradas el año pasado en el mismo lapso, lo que representa un incremento del 133,3 por ciento en el número de masacres y del 201,4 por ciento en el de víctimas.
Los hechos se suman a otros episodios ocurridos en diferentes zonas del país, en medio de un panorama marcado por disputas territoriales, control de economías ilegales y presencia de grupos armados en corredores estratégicos.
Las causas detrás de la violencia
Leonardo González, director de Indepaz, señaló que el aumento de la violencia responde a varios factores estructurales. “La causa principal de las masacres es la falta de control efectivo del Estado sobre territorios estratégicos, lo que ha permitido que grupos armados ilegales, financiados por economías criminales, se expandan y rivalicen mediante la violencia. A esta dinámica se suma la fragmentación y reconfiguración de grupos armados, junto a una política de seguridad que no ha logrado neutralizar estas amenazas”, apuntó.
Las autoridades aseguran que detrás de la mayor parte de masacres están las pujas entre bandas criminales por asentar su poder en zonas de disputa por el control de las rentas ilegales. La escalada violenta del Eln contra el frente 33 de las disidencias de las Farc en el Catatumbo; la violencia indiscriminada de las disidencias de ‘Mordisco’ en el Cauca y las peleas entre esta última banda y la de alias Calarcá en regiones de Guaviare y Antioquia han disparado la violencia, manifestada en asesinatos colectivos.
Los departamentos más golpeados
Antioquia (ocho masacres), Cauca (siete), Norte de Santander (seis) y Valle del Cauca (seis) son los departamentos más golpeados por estos crímenes.
Los últimos casos
Sobre el crimen registrado en el Catatumbo, el coronel Jorge Andrés Bernal Granada, comandante del Departamento de Policía Norte de Santander, señaló que la institución desplegó capacidades operativas en coordinación con las Fuerzas Militares y la Fiscalía para adelantar las acciones investigativas y judiciales correspondientes. “Las primeras verificaciones indican que en esta zona delinquen integrantes del frente ‘Camilo Torres Restrepo’, del Eln; no obstante, serán las autoridades judiciales las que determinen las circunstancias y autores de este hecho criminal”, indicó el oficial.
Otro de los casos recientes ocurrió el sábado pasado en la vereda Altos del Mercado, zona rural de Marinilla (Antioquia), donde los sicarios dejaron cuatro muertos. Son tres venezolanos y un colombiano entre los 19 y 29 años; según las autoridades, el colombiano registraba una captura reciente como supuesto integrante del ‘Ejército Gaitanista de Colombia’.
En otro hecho ocurrido el pasado domingo, tres personas fueron asesinadas en la vereda La Palomera, jurisdicción de Santander de Quilichao, en el norte del Cauca. Las víctimas, aún sin identificar, fueron encontradas sobre una vía rural con múltiples impactos de bala y junto a un cartel alusivo a las disidencias de ‘Mordisco’. Aunque esa banda es predominante en la zona, las autoridades no descartan aún la autoría de otros grupos ilegales.