El suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes continúa en aumento en América. Un estudio divulgado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reveló que la tasa de suicidio en personas de entre 10 y 24 años creció un 38 % en las últimas dos décadas.
Un llamado urgente a la prevención
El informe, basado en datos de 35 países, advierte sobre la necesidad de reforzar las estrategias de prevención y atención en salud mental para frenar esta tendencia. La OPS insta a los gobiernos a implementar políticas que aborden los factores de riesgo y promuevan el bienestar emocional de los jóvenes.
La salud mental de los jóvenes debe ser una prioridad. No podemos permitir que sigan muriendo por causas prevenibles.
La investigación también destaca que la pandemia de COVID-19 agravó la situación, al aumentar la ansiedad, la depresión y el aislamiento social entre los más jóvenes. Expertos recomiendan fortalecer las líneas de ayuda, la educación emocional en las escuelas y el acceso a servicios de salud mental.