Si bien el designado ministro de Hacienda, Miguel Gómez, aseguró que el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella buscará hacer un recorte de 60 billones de pesos para enfrentar la problemática fiscal que vive el país, se abre el interrogante de qué tan posible sería llevarlo a cabo dado el alto nivel de inflexibilidad que tiene el presupuesto público.
Expertos consultados por este medio analizan los desafíos que deberá sortear la administración entrante para materializar esta promesa de ajuste fiscal, en un contexto donde gran parte del gasto está comprometido por ley.
Los 'chicharrones' más urgentes para el nuevo ministro de Hacienda
El recorte propuesto implica revisar partidas sensibles como transferencias a regiones, subsidios y gasto social, lo que podría generar tensiones políticas y sociales. La viabilidad del ajuste dependerá de la capacidad del gobierno para negociar con el Congreso y los sectores afectados.