El Aeropuerto Internacional Rafael Núñez de Cartagena, en medio del flujo constante de turistas y maletas cargadas de recuerdos, fue escenario el pasado lunes de uno de los delitos más degradantes y crueles registrados en la lucha contra el tráfico de especies.
En un control de rutina, la Policía Nacional capturó en flagrancia a una pareja de ciudadanos colombianos que pretendía salir del país con tres primates ocultos en sus partes íntimas.
Lo que comenzó como una inspección preventiva terminó en un hallazgo desgarrador: la ambición criminal no solo vulneró la soberanía ambiental, sino que cobró la vida de uno de los monitos debido a las condiciones de asfixia y maltrato a las que fue sometido durante el transporte.