El 12 de marzo de 2026, el Gobierno de Cuba informó sobre la próxima liberación de 51 presos, una decisión tomada en el marco de un acuerdo con el Vaticano. Los beneficiados habían cumplido una parte significativa de sus condenas y mantenían buena conducta durante su reclusión.
Esta acción fue catalogada por las autoridades cubanas como una medida soberana, reflejando un esfuerzo por flexibilizar el sistema penitenciario en un contexto marcado por dificultades como la crisis energética que afecta a la isla.
El anuncio se produce en un momento en que Cuba enfrenta un apagón total debido a problemas energéticos, y un huracán que golpea el territorio, aumentando la tensión social y económica.
La excarcelación representa un paso importante en la búsqueda de soluciones humanitarias dentro del sistema de justicia cubano, en colaboración con el Vaticano.
Cabe destacar que la cifra de presos políticos en Cuba ha alcanzado un récord de 1.214, tras una ola de detenciones relacionadas con mensajes en internet y grafitis, lo que añade complejidad al panorama social actual.