Un diagnóstico erróneo que cambió su rumbo
Lía Patricia Gallo-Urrego nació en Betulia, Antioquia, el 22 de enero de 1969, en un contexto de adversidad. Criada por su abuela, doña Rosalía Arango, quien enviudó joven y construyó su propia casa con sus manos, la doctora aprendió desde niña que el miedo no debe paralizar. Su abuela, que no tenía dientes, la inspiró a estudiar odontología para devolverle la sonrisa. Hoy, con más de 30 años de experiencia, está a punto de lanzar un sistema con inteligencia artificial que promete romper barreras clínicas, idiomáticas y culturales para acercar la atención a pacientes en todo el mundo.
De la sala de tierra a la Universidad de Harvard
Tras graduarse de odontología en la Universidad de Antioquia a los 22 años, Lía Patricia emigró a Estados Unidos en 1999 con su esposo e hijas, huyendo de las amenazas del narcotráfico. Allí, a pesar de no poder ejercer inicialmente, trabajó como asistente dental mientras aprendía inglés y se preparaba para revalidar su título. Logró graduarse en la Universidad de Colorado, y con un préstamo de un millón de dólares del Bank of America, fundó 'Gallo Dental Care' en Georgia, que hoy cuenta con 18 empleados y más de 370 metros cuadrados.
El aplicativo con IA que rompe barreras
El proyecto más ambicioso de la doctora es un aplicativo médico basado en inteligencia artificial, diseñado para superar obstáculos clínicos, idiomáticos y culturales. Aunque aún no se han revelado todos los detalles, la iniciativa busca acercar la atención médica a pacientes de cualquier parte del mundo, aprovechando la tecnología para democratizar el acceso a la salud. Este desarrollo, que la vincula con Harvard, representa un salto desde sus humildes orígenes en Betulia hasta la vanguardia de la innovación médica global.
Mi abuela me decía: 'el miedo se siente, pero no lo dejes ganar'. Esa frase se convirtió en mi mantra y me impulsó a no rendirme nunca.
Un legado de resiliencia y determinación
Lía Patricia atribuye su éxito a la visión y la fortaleza que heredó de su abuela, quien la crió en una casa con piso de tierra pero llena de sueños. Su historia es un testimonio de cómo la perseverancia y la capacidad de reinventarse pueden transformar la adversidad en oportunidades. Hoy, desde su clínica en Georgia y con un pie en Harvard, la odontóloga antioqueña se prepara para impactar la salud global con su innovador aplicativo.