El candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella sorprendió al anunciar que, de llegar a la Casa de Nariño, no aceptará su salario como presidente y lo donará a una obra benéfica o fundación. Esta propuesta busca mostrar un compromiso con la independencia económica y alejarse de la política tradicional, a la que critica duramente.
De la Espriella, abogado penalista y outsider en la política colombiana, ha financiado su campaña con recursos propios y créditos, rechazando donaciones externas. Se identifica como parte de “los de nunca”, en contraste con “los de siempre”, término que emplea para referirse a políticos que han recibido pagos del Estado durante años.
Inspiración internacional y antecedentes similares
Esta medida recuerda iniciativas similares de figuras internacionales como Javier Milei, diputado argentino que sorteaba su sueldo entre ciudadanos, y Donald Trump, quien durante su mandato presidencial en EE.UU. optó por cobrar solo un dólar y donó el resto de su salario a agencias estatales.
Milei justificó esta decisión como un rechazo a ser cómplice del “botín” estatal y se mostró como una especie de Robin Hood moderno. Trump, por su parte, ha manifestado que su renuncia al salario presidencial ha pasado desapercibida para la prensa, a pesar de ser una rareza histórica.
El impacto en la comunidad y la campaña de De la Espriella
De la Espriella ha ganado notoriedad por sus propuestas y su perfil empresarial, ya que además de su firma de abogados, participa en industrias como la venta de licores y moda masculina. Recientemente causó revuelo por vender unos zapatos pintados a mano a un precio elevado.
Si cumple su promesa, renunciaría a más de 50 millones de pesos mensuales, incluyendo salario y gastos de representación, una suma considerable que refleja su intención de reducir el tamaño del Estado y los impuestos, pilares fundamentales de su campaña.