El 30 de enero de 1911, cuando EL TIEMPO comenzó a imprimirse en Bogotá, el mundo estaba a punto de entrar en un periodo de convulsiones globales que transformarían la historia. Desde las grandes guerras mundiales hasta la creación de organismos multilaterales, el siglo XX dejó una huella imborrable en las relaciones internacionales.
Del horror bélico al multilateralismo
La Primera Guerra Mundial (1914-1917) desmoronó el viejo orden imperial europeo, dando paso a un sistema internacional que intentó evitar nuevos conflictos mediante la cooperación. Sin embargo, con la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y la devastación nuclear en Hiroshima y Nagasaki, quedó claro que el poder sin límites podía destruir a la humanidad.
“Las grandes guerras del siglo XX nos dejaron una lección central: que el poder sin límites termina siempre por volverse contra las sociedades que pretende proteger.”
La creación de las Naciones Unidas en 1945 buscó establecer reglas claras para mantener la paz, con un Consejo de Seguridad diseñado para resolver tensiones mediante la diplomacia y la seguridad colectiva.
La Guerra Fría y el orden multipolar
El mundo se dividió en bloques durante la Guerra Fría (1947–1991), marcada por conflictos indirectos, restricciones a la libertad y la competencia tecnológica reflejada en la carrera espacial. La caída del Muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética consolidaron a las democracias liberales y la economía de mercado como pilares del sistema internacional.
“El fin de la Guerra Fría marcó un momento decisivo al consolidar a las democracias liberales y a la economía de mercado como principios organizadores del sistema internacional.”
Sin embargo, el orden unipolar liderado por Estados Unidos dio paso a un sistema multipolar, con potencias regionales emergentes y un creciente peso del poder blando basado en la cultura, tecnología y economía.
El siglo XXI: desafíos globales y nuevas amenazas
La llegada de internet y la globalización digital transformaron la interconexión mundial, pero también expusieron vulnerabilidades inéditas. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 evidenciaron que actores no estatales, como grupos terroristas, podían amenazar la seguridad global.
Además, las guerras híbridas combinan medios militares, económicos, informativos y tecnológicos, extendiendo la confrontación a espacios como el ciberespacio y el espacio exterior. La amenaza hoy incluye pandemias, cambio climático, inseguridad alimentaria y ciberataques.
“En un mundo altamente digitalizado, el ciberespacio, la Inteligencia Artificial y la robótica se han convertido tanto en herramientas estratégicas como en nuevas fuentes de riesgo.”
Un orden mundial fragmentado y en tensión
Conflictos recientes, como la guerra en Gaza y la invasión rusa a Ucrania, han desafiado las normas internacionales establecidas tras la Segunda Guerra Mundial. La vuelta de Donald Trump a la presidencia estadounidense en 2025 ha marcado un giro hacia el unilateralismo y el nacionalismo, con acciones militares y políticas que buscan reafirmar el poder a través de la fuerza.
“Trump está demostrando que es un nacionalista y un unilateralista impulsado por el dinero y el poder. Sus herramientas preferidas son las amenazas y castigos.”
En este contexto, la cooperación internacional se ve amenazada y las reglas del juego global parecen desgastadas, abriendo interrogantes sobre el futuro del orden mundial en una era de hiperconectividad, guerras informativas y competencia geopolítica renovada.