El Deportivo Pereira atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Mientras el equipo lucha por superar una racha negativa en el terreno de juego, ahora debe enfrentar un nuevo contratiempo: el hackeo de su cuenta oficial de Facebook, que permanece fuera de control desde hace aproximadamente dos meses.
Publicaciones extrañas y un comunicado urgente
Tras casi cuatro meses de inactividad, el pasado viernes aparecieron dos publicaciones en la página 'Deportivo Pereira Oficial' con un corazón roto y un emoji llorando, elementos que no corresponden a la línea comunicativa del club. Ante esto, la institución emitió un comunicado en su cuenta de X (antes Twitter) para alertar a la afición.
Desde hace aproximadamente dos meses, personas ajenas al club lograron acceder de manera no autorizada a nuestra página oficial de Facebook. El club no ha tenido control sobre este canal ni ha podido realizar publicaciones para mantener informada a nuestra hinchada.
El club también hizo un llamado a los seguidores para que no compartan contenido publicado en ese perfil mientras se adelantan las gestiones para recuperar el control. Mientras tanto, recomendó seguir los canales oficiales de Instagram, X y TikTok, donde continuarán informando sobre la participación en la Liga BetPlay II.
Una situación administrativa delicada
El hackeo se suma a la crisis administrativa que vive el equipo. El jueves se filtró información sobre una posible suspensión del reconocimiento deportivo por parte del Ministerio del Deporte, aunque versiones de prensa indican que el club tiene diez días para ponerse al día con los pagos pendientes y evitar la medida.
- El equipo solo ha ganado un partido de los últimos 26 disputados.
- Los puntos acumulados en 2024 lo salvan del descenso, pero se perderán el próximo año.
- La crisis futbolística se refleja en el bajo rendimiento del equipo en la Liga BetPlay II.
La doble crisis ha generado preocupación entre los hinchas, que esperan una pronta solución tanto en lo deportivo como en lo administrativo. Mientras tanto, el club trabaja contrarreloj para recuperar su cuenta y cumplir con las obligaciones que le permitan seguir compitiendo.