El nuevo presidente de Colombia, Abelardo De la Espriella, ha dejado claro que su gobierno tendrá una dirección inequívoca en las relaciones internacionales: 'Washington First' o Primero Washington. Así lo explica Carolina Jiménez, presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (Wola), en un análisis que revela los alcances y peligros de este giro.
Un giro radical en la política exterior
Tanto en campaña como en las decisiones tomadas en las últimas semanas, De la Espriella ha exhibido una alineación con la política exterior del trumpismo. Esto incluye el privilegio de las relaciones con aliados ideológicos de Estados Unidos, la incorporación al Escudo de las Américas, el restablecimiento de relaciones con Israel, la ruptura con Cuba y Nicaragua, y una visión de seguridad basada en políticas de mano dura.
Las claves del alineamiento
- Prioridad absoluta a las relaciones con Washington, dejando en segundo plano otros socios tradicionales.
- Incorporación al Escudo de las Américas, una iniciativa impulsada por Trump para contrarrestar influencias externas en la región.
- Restablecimiento de relaciones diplomáticas con Israel, un giro que podría afectar la posición histórica de Colombia en Medio Oriente.
- Ruptura de relaciones con Cuba y Nicaragua, en sintonía con la línea dura del trumpismo hacia estos países.
- Adopción de una visión de seguridad basada en mano dura, con posibles implicaciones en derechos humanos y política interna.
Los riesgos de una relación exclusiva
Expertos consultados advierten sobre los costos de una relación exclusiva con Estados Unidos. La dependencia excesiva puede limitar la autonomía de Colombia en temas clave como comercio, migración y medio ambiente. Además, el giro frente a China podría afectar las relaciones económicas con uno de los principales socios comerciales del país en los últimos años.
La apuesta por Washington es clara, pero no está exenta de riesgos. Colombia debe equilibrar sus intereses para no quedar atrapada en una dinámica de bloques que limite su margen de maniobra en el escenario global.
El impacto en la región y el futuro
El giro exterior de De la Espriella también tendrá repercusiones en América Latina. La ruptura con Cuba y Nicaragua, sumada a la alineación con Trump, podría aislar a Colombia de algunos países de la región que mantienen posturas más progresistas. Sin embargo, el gobierno busca posicionarse como un aliado clave de Washington en un momento de reconfiguración geopolítica.
Con un panorama incierto, el desafío para De la Espriella será encontrar un equilibrio entre la lealtad a Estados Unidos y la protección de los intereses nacionales. La comunidad internacional observa atenta los próximos movimientos de un gobierno que promete marcar un antes y un después en la política exterior colombiana.