Durante cerca de un año, la Policía Metropolitana de Bogotá, en conjunto con la Fiscalía General de la Nación y la Dijin, realizó una investigación exhaustiva que incluyó el trabajo de un agente encubierto, interceptación de llamadas y múltiples allanamientos para desarticular al grupo criminal ‘El Mesa’. Esta estructura, originaria de Bello (Antioquia), llevaba años moviendo drogas, armas y ordenando homicidios en Bogotá y otras regiones del país.
El modus operandi de la banda consistía en utilizar taxis como fachada para transportar estupefacientes y armas, especialmente desde la localidad de Usme hacia Suba, y arrendar viviendas por cortos periodos como puntos de acopio, dosificación y distribución del narcótico. Estas casas también eran usadas para almacenar armas y organizar operaciones delictivas.
Con 15 diligencias de registro y allanamiento en Bogotá, Soacha, Tolima y Cesar, las autoridades capturaron a 23 personas vinculadas con la organización, entre ellas coordinadores, sicarios y distribuidores. Se incautaron armas, celulares, agendas contables y documentos que evidencian la compleja red criminal.
Control territorial y violencia en barrios de Bogotá
‘El Mesa’ tenía presencia en localidades como Suba, Ciudad Bolívar, Usme y Rafael Uribe Uribe, donde distribuían droga incluso en entornos escolares y parques. Además, rotaban mensualmente a sus coordinadores para mantener el control y continuar con homicidios selectivos, estrategia que les permitió sostener su operación pese a golpes anteriores.
Se les atribuye al menos seis homicidios en Bogotá, incluidos dos cuerpos hallados en bolsas en la vía Cota y el asesinato de un líder del transporte informal en Ciudad Bolívar. Entre los capturados están alias ‘Alejo’, coordinador principal y quien ordenaba homicidios; ‘Nías’, jefe de sicarios con un prontuario de 10 años; y ‘Tavo’, encargado de ejecutar homicidios selectivos.
Persecución de finanzas criminales y bienes incautados
El director de la Dijin, coronel Elver Alfonso, destacó que la investigación también avanzó en la persecución de las finanzas ilícitas, identificando bienes por alrededor de 20.000 millones de pesos producto del sicariato, tráfico de drogas y extorsión. La organización obtenía rentas criminales cercanas a 550 millones de pesos mensuales, que invertían en armamento y logística para expandir sus operaciones.
Durante los operativos se incautaron 25 equipos móviles, dos armas de fuego, agendas contables y múltiples documentos de identificación falsos o utilizados para ocultar actividades ilegales.
“Se trata de personas dedicadas al tráfico de estupefacientes que, en su disputa por estos mercados ilegales, generan violencia y cometen homicidios”, afirmó el alcalde Carlos Fernando Galán sobre los capturados.
El secretario de Seguridad de Bogotá, César Restrepo, cuestionó que varios de los detenidos con antecedentes graves permanecieran en libertad, y llamó a revisar la respuesta del sistema judicial frente a delincuentes que representan un riesgo para la sociedad.
Las autoridades reiteraron la importancia de la denuncia ciudadana a través de la línea 123 para continuar avanzando en la lucha contra estas estructuras criminales que afectan la seguridad y convivencia en Bogotá y otras regiones.