En una entrevista concedida en 1987 a la periodista Barbara Walters, Donald Trump, antes de ser presidente, planteó una estrategia agresiva contra Irán. Tras un discurso en New Hampshire, Trump sugirió que Estados Unidos debía atacar y tomar control de yacimientos petrolíferos iraníes como respuesta a lo que él calificaba de intimidación por parte de Irán hacia su país.
“¿Por qué no podríamos entrar y tomar algo de su petróleo, que está a lo largo del mar? Vamos a tener una guerra, y va a comenzar en el Medio Oeste”.
Trump argumentó que la próxima vez que Irán atacara a Estados Unidos, se debería responder tomando una de sus grandes instalaciones petroleras para recuperar las pérdidas sufridas por su país. Esta declaración fue registrada por The New York Times y luego viralizada en redes sociales.
El mandatario estadounidense también amenazó con destruir completamente la isla de Jark, donde se encuentra la principal terminal petrolera de Irán, si no se lograba pronto un acuerdo para poner fin a la guerra y reabrir el estratégico estrecho de Ormuz.
El impacto en la comunidad internacional
Estas declaraciones de Trump evidencian una visión bélica que ha marcado la relación entre Estados Unidos e Irán durante décadas. La reciente escalada de tensiones y amenazas directas reflejan la vigencia de estas posturas y el riesgo latente de un conflicto mayor en Medio Oriente.
- En 1987, Trump planteó públicamente la idea de apoderarse del petróleo iraní como represalia.
- Advirtió que una guerra en Medio Oriente era inevitable y comenzaría pronto.
- Actualmente, amenaza con destruir instalaciones petroleras estratégicas en Irán si no se alcanza un acuerdo.
- La tensión entre Estados Unidos e Irán sigue siendo un foco de preocupación internacional.