Dormir menos de seis horas de forma continua puede disminuir significativamente los niveles de testosterona, una hormona clave para el deseo sexual y la salud general.
El National Institutes of Health de Estados Unidos alerta que las noches de insomnio y ciertos hábitos afectan negativamente la vida íntima, alterando el sistema inmunitario y el equilibrio corporal.
El sueño es esencial para la restauración física y mental, y sacrificarlo por cumplir con exigencias diarias puede traer consecuencias que van más allá del cansancio.
Cinco hábitos que afectan el deseo sexual
- Dormir menos de seis horas diarias reduce la testosterona.
- El insomnio debilita el sistema inmunitario.
- Estrés constante disminuye el interés sexual.
- Mala alimentación afecta la energía y el deseo.
- Falta de actividad física reduce la vitalidad.
Además, dormir mal puede afectar a las parejas: un 18 % opta por dormir en habitaciones separadas, lo que puede impactar la relación y la intimidad.
El sueño no solo recupera el cuerpo, sino que también mantiene viva la conexión emocional y física entre las parejas.