El activista brasileño Thiago Ávila y el hispanopalestino Saif Abu Keshek, miembros de la flotilla Global Sumud que se dirigía hacia la Franja de Gaza en una misión humanitaria, fueron interceptados el jueves por la Armada israelí en aguas internacionales frente a Grecia.
A pesar de las protestas y denuncias de los gobiernos de Brasil, liderado por Lula, y España, bajo la administración de Pedro Sánchez, quienes calificaron la detención como ilegal, ambos activistas fueron trasladados a Israel para ser interrogados, confirmó la cancillería israelí.
Los buques de la flotilla permanecen amarrados frente a la costa de Ierapetra, en la isla de Creta, mientras las tensiones internacionales aumentan por la intervención de Israel en esta operación humanitaria.
El Gobierno español endureció su posición y denunció una detención “ilegal” de los activistas.
La situación ha generado un fuerte impacto en la comunidad internacional, que sigue de cerca el desarrollo de los hechos y las implicaciones para las relaciones diplomáticas entre los países involucrados.