Dos arquitectos formados en Londres transformaron una limitación histórica de la construcción en Emiratos Árabes Unidos en una oportunidad de innovación. Máximo Tettamanzi, argentino, y Alyina Ahmed desarrollaron una mezcla capaz de aprovechar arena del desierto para fabricar ladrillos decorativos, un proyecto que evolucionó desde una tesis académica hasta una empresa con operaciones comerciales en Dubái.
La iniciativa surgió durante un máster en la Architectural Association School of Architecture de Londres, donde ambos buscaban soluciones para reducir la huella de carbono de la industria de la construcción.
El hallazgo también permitió reducir en un 50 % la cantidad de cemento utilizada en la mezcla, lo que representa un avance significativo en la sostenibilidad del sector.