El acelerado envejecimiento de la población que está viviendo el mundo puede lograr el reconocimiento del inmenso valor del cuidado no remunerado. La economía del cuidado no remunerado son actividades en el hogar, como cocinar, lavar, planchar o limpiar.
Para quienes llevamos décadas analizando el trabajo no remunerado, actividades realizadas a través de la historia prioritariamente por mujeres, sin remuneración ni reconocimiento, el hecho de que solo hasta ahora se abra el espacio para discutir a fondo este tema es, sin duda, una gran oportunidad. Pero, al mismo tiempo, algo muy frustrante.
El envejecimiento global puede lograr el reconocimiento del inmenso valor del cuidado no remunerado.