El crecimiento sostenido de los grupos armados ilegales
La Fundación Ideas para la Paz (FIP) reporta que los grupos armados ilegales en Colombia suman cerca de 27.000 integrantes, entre combatientes y redes de apoyo. Esta cifra vuelve a niveles similares a los de 2011, cuando se inició el proceso de paz con las Farc. Sin embargo, el panorama actual es distinto: el Estado enfrenta múltiples organizaciones con estructuras y grados de cohesión variados, a diferencia del enemigo central que representaban las Farc en ese entonces.
El Ejército Gaitanista de Colombia duplica sus redes y amplía su control territorial
Entre 2023 y 2025, el Ejército Gaitanista de Colombia —que ahora se autodenomina Ejército Gaitanista de Colombia— ha experimentado una rápida expansión. El grupo no solo aumentó su número de combatientes, sino que sus colaboradores o redes de apoyo duplican a los hombres armados. Estas redes permiten ejercer control territorial a través de vigilancia, inteligencia, cobro de extorsiones y regulación de economías legales e ilegales, dificultando la distinción entre civiles y combatientes.
Los altos costos para sostener la estructura del Ejército Gaitanista de Colombia
Según el informe de la FIP, el Ejército Gaitanista destina al menos 1,5 millones de dólares mensuales (aproximadamente 6.000 millones de pesos colombianos) para pagar la nómina de sus integrantes. Los salarios varían desde 17 millones de pesos para comandantes de frente hasta 1,5 millones para campaneros. Este nivel de gasto exige altos niveles de liquidez, impulsando la explotación de economías ilegales como narcotráfico, minería ilegal y extorsión.
"El número de integrantes de sus redes duplica a los hombres en armas, lo que explica en gran parte su crecimiento explosivo y su capacidad para ejercer control sin necesidad de tener grandes agrupamientos armados", destaca el informe de la FIP.
Las zonas en disputa y el futuro del conflicto armado
En 2025, la Fundación Ideas para la Paz identifica al menos 13 zonas de disputa activa en el país, frente a seis en 2022. El aumento de estas áreas refleja la creciente presencia y confrontación de grupos armados ilegales, lo que plantea nuevos retos para la seguridad y la política de paz en Colombia.
¿Cómo responderá el Estado a la expansión y sofisticación de estas organizaciones en los próximos años?