Medio ambiente

El auge de la bicicleta en Cuba: pedaleando frente a la crisis energética

La crisis energética en Cuba impulsa un renovado interés por la bicicleta, un medio económico, sostenible y saludable que retorna a las calles como respuesta a la falta de combustible y transporte motorizado.

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Foto: La voz del país

Cuba enfrenta una crisis energética profunda, con escasez de combustible que recuerda al Período Especial de los años 90 tras la caída de la Unión Soviética. Esta situación afecta múltiples aspectos de la vida diaria, especialmente el transporte, donde las calles de La Habana muestran una notable ausencia de guaguas y vehículos motorizados.

Como respuesta, la bicicleta resurge como el principal medio de movilidad para muchos cubanos. Este transporte alternativo se ha convertido en una opción económica, rápida y saludable, que permite a la población desplazarse pese a las dificultades para conseguir combustible.

"La bicicleta es el medio de transporte cubano. Cuando hay crisis, lo primero que falla es el combustible, y es mejor andar en bicicleta: es más económico, rápido y te mantiene en forma", afirma Yoan, pescador en La Habana.

Durante el Período Especial, el gobierno cubano importó más de un millón de bicicletas desde China para suplir la falta de transporte motorizado. Estas bicicletas fueron distribuidas a precios bajos o asignadas a trabajadores estatales, transformando el paisaje urbano con una proliferación de ciclistas.

Sin embargo, tras superar aquella crisis, el uso de la bicicleta decayó y quedó asociado a tiempos de escasez. Actualmente, proyectos como Citykleta buscan cambiar esta percepción, promoviendo la bicicleta no solo como medio de transporte sino como símbolo de autonomía, libertad y bienestar.

Citykleta organiza clases y eventos para enseñar a montar bicicleta, especialmente a mujeres, que representan el 84 % de los inscritos. Estas iniciativas fomentan un estilo de vida activo y el disfrute de la ciudad, más allá de la supervivencia diaria.

"La bicicleta es autonomía y libertad. Me regaló mucho tiempo", comenta Yasser González, fundador de Citykleta, quien impulsa la movilidad en bicicleta como una herramienta para mejorar la calidad de vida.

El proyecto Citykleta, financiado parcialmente por la embajada de Alemania, enfrenta retos para sostenerse a largo plazo, pero continúa creciendo gracias a la comunidad y la motivación de sus instructores y usuarios.

En un contexto donde el transporte motorizado es limitado y costoso, la bicicleta se presenta como una alternativa viable y sostenible que permite a los cubanos mantener su movilidad, acceder a espacios de ocio y recuperar una práctica que en el pasado fue vital para la resiliencia del país.

"Mucha gente está quitándole el polvo a sus viejas bicicletas para usarlas de nuevo. Fue una muestra de la resiliencia de nuestro pueblo y lo haremos de nuevo", afirma Isabel, quien vivió el auge de la bicicleta en los años 90.

La voz del país

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