El uso de herramientas de inteligencia artificial, como ChatGPT, Claude o Gemini, ha trascendido su función original para resolver dudas cotidianas y se ha convertido en un espacio donde cada vez más jóvenes buscan desahogar sus problemas personales. Sin embargo, esta tendencia preocupa a especialistas en salud mental debido a los riesgos asociados.
Según datos recientes proporcionados por OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, aproximadamente el 0,07 % de sus usuarios presentan riesgos relacionados con su salud mental. Esta cifra equivale a cerca de 560.000 personas que podrían estar utilizando estas plataformas como una alternativa a la terapia profesional sin la adecuada supervisión clínica.
“El uso de IA para tratar problemas emocionales puede generar una validación inadvertida de conductas negativas, lo que podría empeorar la situación de quienes recurren a estas herramientas sin acompañamiento profesional”, advierten expertos en psicología.
El impacto en la comunidad es significativo, pues el acceso fácil y anónimo a estas plataformas puede inducir a creer que la inteligencia artificial es un sustituto confiable para la ayuda humana especializada, lo que contrasta con la necesidad de evaluación y seguimiento clínico en casos de salud mental.