La industria floricultora atraviesa uno de sus momentos más retadores en materia de costos y competitividad. Aunque la demanda en Estados Unidos se mantiene sólida y las flores continúan siendo un producto resiliente incluso en escenarios de crisis, las empresas del sector enfrentan una combinación de presiones derivadas del aumento del salario mínimo, los aranceles, la volatilidad cambiaria y el incremento de los costos logísticos internacionales.
El aumento del salario mínimo nos incrementó el costo de la flor cerca de 13 %
Así lo afirmó Juan Carlos Álvarez, vicepresidente comercial de Falcon Farms, quien destacó que estos factores han impactado directamente en la estructura de costos del sector, obligando a las empresas a buscar estrategias para mantener su competitividad en el mercado internacional.