La creciente expansión de la ultraderecha representa uno de los grandes retos para las democracias contemporáneas. Mientras la izquierda responde con resistencia y rechazo, la derecha tradicional vive una crisis de identidad que la lleva a debatirse entre acercarse a los postulados ultras o mantener posiciones moderadas y europeístas.
En España, el reciente pacto entre el Partido Popular y Vox en Extremadura evidencia una apertura hacia la ultraderecha, cediendo áreas clave y adoptando algunas de sus propuestas, especialmente en inmigración. Sin embargo, en otros países como Hungría, el conservador Péter Magyar logró derrotar al líder ultra Viktor Orbán con un apoyo transversal que incluyó a sectores del centro y la izquierda moderada.
En Estados Unidos, el movimiento MAGA liderado por Donald Trump ha transformado al Partido Republicano, desplazando al centro derecha tradicional y promoviendo políticas radicales, mientras que en Italia la presidenta Giorgia Meloni muestra señales de moderación, distanciándose de la retórica trumpista.
La escisión histórica en la derecha y el auge del populismo
La división entre una derecha liberal-conservadora y una ultraderecha autoritaria no es nueva, sino que remonta a los orígenes de la modernidad. La ultraderecha actual se caracteriza por su rechazo a la ciencia, la igualdad y la democracia, y por su fuerte presencia en redes sociales, especialmente entre jóvenes varones.
“La escisión en la derecha ha existido siempre; ahora se ha vuelto la una contra la otra.” - Armando Zerolo, profesor de Filosofía Política y del Derecho
Mientras la derecha tradicional buscaba una imagen de moderación y tecnocracia, la ultraderecha se presenta con un carácter revolucionario y antiestablishment, utilizando un discurso populista que desafía las instituciones y apela a la ruptura del orden establecido.
Casos internacionales y el impacto en la política tradicional
En Argentina, sectores del centro derecha fueron absorbidos por movimientos ultras como el de Javier Milei, mientras que en Estados Unidos el movimiento MAGA ha desplazado casi por completo al tradicionalismo republicano, promoviendo políticas proteccionistas y desafiando el Estado de derecho.
“El movimiento MAGA ha apoyado aranceles, una injerencia estatal sin precedentes y una corrupción a una escala nunca vista.” - Anne Applebaum, analista estadounidense
Estos fenómenos muestran cómo la ultraderecha puede desplazar a la derecha tradicional, generando una redefinición profunda del espectro político y de los valores que esta representa.
Estrategias para la derecha moderada frente a la ultraderecha
Una respuesta efectiva de la derecha tradicional pasa por construir coaliciones amplias y transversales que trasciendan el eje izquierda-derecha, como ocurrió en Hungría con Péter Magyar y en Polonia con Donald Tusk, priorizando la defensa de la democracia, la transparencia y el estado de derecho.
Además, se recomienda ofrecer respuestas políticas menos incendiarias y más eficaces, manteniendo límites claros y liderazgo firme para no sucumbir a la polarización que impone la ultraderecha.
En España, el Partido Popular enfrenta el reto de equilibrar su relación con Vox, evitando perder su identidad moderada mientras compite en un terreno cada vez más polarizado.
En otros países, como Alemania y Francia, se aplican cordones sanitarios para aislar a la ultraderecha, aunque esta estrategia también genera debate sobre su efectividad y consecuencias.
“Seguir llamándoles ultras o extremistas ya no sirve como voz de alarma; es preciso señalar sus contradicciones y mostrar sus incoherencias concretas.” - Diego Garrocho, profesor de Filosofía Moral
Finalmente, la derecha tradicional debe reafirmar su compromiso con las instituciones democráticas y promover un debate público respetuoso que evite la degradación política impulsada por la ultraderecha.