La equidad en Colombia continúa siendo un desafío, no solo por la falta de recursos, sino por una estructura laboral que condena a la población más vulnerable a la informalidad. Un reciente estudio conjunto de Fedesarrollo y la Universidad de los Andes expone que la pobreza persistente en el país está directamente relacionada con una organización productiva que obliga a muchos a sobrevivir en condiciones de precariedad.
El autoempleo como única opción para los más pobres
Según la investigación, el 88% de los trabajadores ubicados en el cuartil de ingresos más bajos subsiste gracias al autoempleo informal. La mayoría de estos empleos corresponden a negocios con menos de cinco empleados, donde la falta de estabilidad y protección laboral es evidente.
Esta cifra contrasta con la situación en países de altos ingresos, donde el autoempleo apenas representa el 10% del total del empleo, lo que evidencia las desigualdades estructurales en el mercado laboral colombiano.
La pobreza no solo es cuestión de recursos, sino de cómo está organizada la producción y el empleo en el país, que condena a muchos a vivir del 'rebusque'.
El informe pone en evidencia la necesidad urgente de políticas públicas que promuevan la formalización laboral y mejoren las condiciones de trabajo para los sectores más vulnerables, con el fin de avanzar hacia una mayor equidad social.