Aunque la pérdida diaria de entre 50 y 100 hebras de cabello se considera un proceso natural de renovación, el aumento persistente en esta cantidad durante el descanso nocturno puede estar vinculado a hábitos cotidianos.
Diversos especialistas en salud capilar señalan que factores como la fricción, la humedad y la calidad del sueño influyen directamente en la estructura y resistencia de la fibra capilar, más allá de la genética o la alimentación.
Pequeñas rutinas que marcan la diferencia
Algunos hábitos nocturnos podrían debilitar la fibra capilar. Foto: iStock
El error más común es dormir con el cabello mojado o húmedo, lo que genera fricción y quiebre. También influye el uso de fundas de almohada de algodón, que aumentan la fricción frente a las de seda o satén.
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