Aunque la pérdida diaria de entre 50 y 100 hebras de cabello se considera un proceso natural de renovación, el aumento persistente en esta cantidad durante el descanso nocturno puede estar vinculado a hábitos cotidianos.
Diversos especialistas en salud capilar señalan que factores como la fricción, la humedad y la calidad del sueño influyen directamente en la estructura y resistencia de la fibra capilar, más allá de la genética o la alimentación.
Los hábitos nocturnos que debilitan el cabello
- Dormir con el cabello mojado: la humedad prolongada debilita la cutícula capilar y favorece la rotura.
- Usar fundas de almohada de algodón: la fricción con este material puede enredar y quebrar las hebras.
- Dormir con el cabello suelto: los movimientos nocturnos generan tensión y nudos que aumentan la caída.
Pequeñas rutinas nocturnas podrían marcar la diferencia entre un cabello fuerte y uno más propenso a la rotura.
Para prevenir la caída nocturna, los expertos recomiendan usar fundas de seda o satén, recoger el cabello en una trenza suelta y asegurarse de que esté completamente seco antes de acostarse.