En un operativo sin precedentes, el FBI aterrizó en La Habana para rescatar a un niño de 10 años que había sido llevado a Cuba por una de sus madres, una mujer transgénero, y su pareja. Esta acción se produce en medio de una delicada situación diplomática entre Estados Unidos y Cuba, con vuelos federales que han visitado la isla en menos de un mes.
El menor fue trasladado inicialmente a Canadá y luego de forma inesperada a Ciudad de México y finalmente a La Habana, sin el consentimiento de la madre biológica, quien compartía custodia con el padre. Las autoridades estadounidenses calificaron este hecho como un “secuestro parental internacional”.
Tras la orden judicial emitida en Utah que otorgó la custodia exclusiva a la madre biológica, el FBI intervino para localizar y devolver al menor. Durante la investigación, se encontraron pruebas que sugieren planes de la pareja para vaciar cuentas bancarias, aprender español y gestionar documentos migratorios en Cuba.
La fiscalía indicó que el niño, nacido con sexo masculino, se identificaba como niña y que existían preocupaciones familiares sobre la posibilidad de que se le realizara una cirugía de reasignación de género antes de la pubertad. Este aspecto ha generado controversia y ha sido parte central de la investigación.
A su llegada a Estados Unidos, la pareja responsable del traslado se presentó ante un tribunal en Virginia para la lectura de cargos. Las autoridades estadounidenses destacaron la rápida acción para proteger el bienestar del menor y garantizar el cumplimiento de la orden judicial.
El gobierno cubano no ha emitido declaraciones oficiales sobre el caso, que ocurre en un contexto de tensiones políticas y diplomáticas entre ambos países, con recientes encuentros para abordar temas como la liberación de presos políticos y el acceso a internet en la isla.