Medio ambiente

La huella hídrica de la IA equivale a 1,8 millones de piscinas olímpicas

El uso creciente de inteligencia artificial dispara el consumo de agua y energía. Un estudio de Naciones Unidas alerta que en 2025 los centros de datos dejaron una huella hídrica de 4,5 billones de litros y una huella de carbono de 189 millones de toneladas de CO2.

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Foto: La voz del país

Un consumo que crece sin freno

A medida que se acelera la adopción de la inteligencia artificial (IA), también aumenta su huella energética: en 2025 los centros de datos dejaron una impronta hídrica de 4,5 billones de litros de agua, suficientes para llenar 1,8 millones de piscinas olímpicas. Esa cantidad de agua satisfaría la demanda doméstica de 600 millones de personas en el África subsahariana, según un informe del Instituto de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH) publicado el miércoles 3 de junio.

Energía y carbono: cifras que alarman

El documento señala que el año pasado los centros de datos consumieron 448 teravatios hora (TWh) de electricidad; si esos centros fueran un país, ocuparían el noveno lugar del mundo por consumo eléctrico. Además, su huella de carbono ascendió a 189 millones de toneladas de CO2 equivalente. Para compensarla, harían falta 3.200 millones de plantones (el número aproximado que hay en el Reino Unido) cultivados a lo largo de 10 años.

El impacto territorial y las proyecciones a 2030

La huella territorial de los centros (superficie necesaria para su producción y sus residuos) fue en 2025 de 6.900 km cuadrados, unas 4,5 veces el área metropolitana de Londres. El informe calcula el ritmo de crecimiento de la huella de ahora a 2030 y prevé que para entonces el consumo eléctrico de los centros de datos podría superar los 945 TWh (sexto lugar mundial si fueran un país), la huella hídrica prevista es de 9,3 billones de litros y la huella territorial superaría los 14.500 km2 (diez veces Ciudad de México). Uno de los motivos de este aumento, dice el estudio de Naciones Unidas, es que en 2025 las cargas de trabajo de la IA representaron el 20 % del consumo eléctrico de los centros de datos, mientras que en 2030 se calcula que aumenten hasta el 40 %.

Entrenamiento e inferencia: dos caras de la misma moneda

El Instituto distingue entre la fase de entrenamiento de modelos de vanguardia de la IA y la fase de inferencia. Aunque la primera consume muchos recursos, la segunda, con sus respuestas a miles de millones de interacciones, 'representa entre el 80 y el 90 % del consumo energético total de la IA'. Tras su lanzamiento en 2022, ChatGPT superó el millón de usuarios en 5 días y los 100 millones en menos de 2 meses. Actualmente, procesa unos 2.500 millones de consultas al día, dice el informe.

Una consulta de texto típica al estilo de ChatGPT consume aproximadamente 200 veces más energía que una clasificación de texto, como el filtrado de spam.

Generar una imagen con IA requiere 2,9 Wh (vatios hora), 'lo que la hace 60 veces más exigente que una respuesta de texto breve y entre 1.450 y 2.000 veces más que la clasificación de texto'. Pero el video, subraya, es 'la nueva frontera energética': un video corto generado por IA puede consumir tanta electricidad como 200.000 clasificaciones de spam o cientos de imágenes generadas por IA.

Residuos electrónicos y el costo del hardware

El ciclo de vida físico del hardware de IA 'plantea una crisis creciente' porque la infraestructura de IA podría generar hasta 2,5 millones de toneladas métricas de residuos electrónicos al año para 2030, lo que equivale a desechar casi 250 Torres Eiffel cada año. Respecto a la fase de entrenamiento de los modelos, las proyecciones para GPT-5 sugieren unos requisitos de electricidad de 100 GWh, equivalentes al consumo eléctrico residencial anual de 770.000 personas en el África subsahariana. Se estima una huella de carbono de 42.000 toneladas de CO2 equivalente, lo que requeriría 700.000 plantones de árboles, el mismo número de árboles que hay en 40 Central Parks de Nueva York a lo largo de 10 años, para compensarlo.

Un mercado que se multiplica por 25

El informe calcula que el mercado mundial de la IA se multiplicará aproximadamente por 25 en una década, desde los 189.000 millones de dólares de 2023 a los casi 5 billones de 2033. La inversión empresarial en IA superó los 580.000 millones de dólares en 2025, mientras que la IA generativa por sí sola atrajo casi 34.000 millones en inversión privada. Según los datos del informe, el 78 % de las organizaciones utilizaron la IA en su trabajo en 2024. El 40 % de los empleadores espera reducir su plantilla allí donde IA pueda automatizar tareas. Casi la mitad de los centros de datos del mundo se encuentran en Estados Unidos. Solo el 16 % de los países albergan computación en la nube especializada en IA y el 90 % se concentra en Estados Unidos y China.

La inteligencia artificial no es solo código; es también hormigón, cobre, silicio, litio, agua, tierra y carbono. Detrás de cada chatbot, imagen generada o motor de recomendación, reside una red global de hardware, centros de datos, redes de transmisión y cadenas de suministro impulsadas por electricidad, agua, minerales y tierra. Estos sistemas son materiales y sus impactos son teóricamente medibles.

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