Las elecciones del 8 de marzo de 2026 evidenciaron un cambio significativo en el panorama político de 103 municipios identificados como zonas de alto riesgo por la Misión de Observación Electoral (MOE). En estas regiones marcadas por la violencia y la influencia de grupos armados ilegales, el Pacto Histórico, partido del presidente Gustavo Petro, logró posicionarse como la fuerza predominante, ganando en 39 municipios para Senado y en 27 para la Cámara de Representantes.
Este avance modifica el mapa político en zonas donde tradicionalmente otros partidos tenían mayor presencia. Por ejemplo, el Partido Liberal y el Partido Conservador, que en pasadas elecciones dominaban varios municipios, ahora enfrentan una fuerte competencia del Pacto Histórico, que concentra el voto en regiones con altos niveles de violencia.
La influencia de clanes políticos y candidatos con estructuras locales
En las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (Citrep), que se eligieron por última vez para este periodo, se observó que al menos ocho de los 16 candidatos electos cuentan con respaldo de estructuras políticas locales. Casos como el de Luis Ramiro Ricardo, con una votación mucho mayor a la esperada, reflejan la influencia de clanes políticos en regiones como Bolívar y Sucre.
Asimismo, en Arauca se reeligió a la representante Karen Manrique, actualmente detenida por presuntos actos de corrupción relacionados con la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, evidenciando la complejidad política en zonas afectadas por el conflicto.
Cambios en departamentos clave marcados por la violencia
En el Cauca, una de las regiones más afectadas por acciones armadas de disidencias de las Farc, el Pacto Histórico concentró el 88% de la votación al Senado en 35 municipios de alto riesgo, superando a partidos tradicionales. Para la Cámara, la participación aumentó significativamente, con nuevas coaliciones respaldando candidaturas.
En Nariño, región con presencia de disidencias y el Eln, fuerzas cercanas al Gobierno como el Frente Amplio Unitario y el Pacto Histórico ganaron en cinco de siete municipios en alerta, desplazando parcialmente a partidos como el Conservador y Cambio Radical.
Putumayo, zona afectada por grupos armados con procesos de diálogo, mostró una concentración del voto en coaliciones que incluyen al Pacto Histórico y a movimientos locales, mientras que en Antioquia, en municipios del Bajo Cauca, el Pacto Histórico emergió como fuerza principal en varias localidades, aunque el Partido Liberal y el Centro Democrático mantienen presencia relevante.
Departamentos fronterizos y con violencia histórica como Arauca mantienen un panorama político disperso, con presencia de Centro Democrático, Partido Liberal y otras coaliciones. En Chocó y Catatumbo, la votación refleja un cambio hacia el Pacto Histórico y el Partido de la U en algunos municipios, evidenciando un desplazamiento en las preferencias electorales.
Un apoyo al oficialismo en medio de la 'paz total' y desafíos de seguridad
Según expertos como Jorge Restrepo, director del Cerac, el respaldo al oficialismo en estas zonas está relacionado con iniciativas de gasto que han beneficiado a movimientos sociales. Sin embargo, el fracaso de la 'paz total' y la persistencia de la violencia plantean retos para garantizar la seguridad de candidatos y votantes, tema que ha sido destacado por la ONU y la Unión Europea.
Estas votaciones denotan un apoyo al oficialismo vinculado con las políticas sociales, pero la seguridad electoral sigue siendo una preocupación central en las regiones afectadas.
El análisis detallado de estos resultados electorales permitirá comprender mejor la dinámica política en zonas en conflicto y las implicaciones para la gobernabilidad y la paz en Colombia.