La anécdota fue revelada este miércoles por el primer ministro británico, Keir Starmer, durante una conversación con periodistas.
Un obsequio que cruzó la línea diplomática
No todos los líderes que asistieron a la cumbre de la OTAN en Ankara regresaron únicamente con acuerdos bajo el brazo. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, sorprendió a sus invitados al obsequiarles una pistola personalizada con su nombre grabado, acompañada de una caja de municiones y una nota en la que autorizaba la exención de los controles de exportación del arma.
El premier británico explicó que, por razones de seguridad y protocolo, no podía aceptar un arma de fuego como regalo oficial y decidió devolverla de inmediato.
El hecho ha generado reacciones encontradas en el ámbito diplomático, mientras algunos analistas lo ven como un gesto de confianza, otros lo consideran una falta de tacto en un foro multilateral dedicado a la seguridad y la defensa.