Un Ferrari que no pasa de 60 km/h
Pasaron cinco meses. No hizo falta esperar tanto para ver cumplida la predicción: Millonarios por fin despidió a un Hernán Torres que no debió llegar, pero no resolvió de fondo las carencias de su nómina. A Fabián Bustos le vendieron la idea de una robusta plantilla que ni siquiera le ofrecía los tres centrales que requería para su módulo predilecto. De las demás posiciones, mejor no hablar. Pero él se lo aguantó, él responde.
Vendieron un Ferrari con motor de Twingo y se estrellaron en la misma curva de noviembre de 2025.
El espejismo de la doble competencia
Todos los acérrimos rivales, con la misma doble competencia, hicieron lo que de ellos se espera en un torneo de menor exigencia como la Liga Betplay. El azul, por segunda vez consecutiva, no. No se trata de dramatizar, pero tampoco de presumir de avezados bomberos que no llegan siquiera a apagar la vela en un cumpleaños.
La fidelidad no es estupidez
La afición será irremediablemente fiel, pero no estúpida. El club entró en conflicto cuando se perdió entre la autoconfianza y la sobrevaloración. Mientras no se asuman las carencias de fondo, el método del fracaso seguirá repitiéndose. La pregunta es: ¿hasta cuándo, Millonarios?