El próximo Presidente de la República asumirá el poder en un escenario marcado por el deterioro del orden público en distintas regiones. En los últimos años, la seguridad se ha agudizado en zonas como el Catatumbo, Cauca, Arauca y el sur de Bolívar, donde la presión de los grupos armados ilegales se ha consolidado desatando una grave crisis humanitaria.
De acuerdo con la información recopilada, estas estructuras cuentan hoy con cerca de 27.000 integrantes entre combatientes y redes de apoyo, lo que evidencia una expansión sostenida en número y capacidad de operación, ante una Fuerza Pública diezmada por la crisis interna por la que atraviesan.
El desafío central del nuevo periodo presidencial
El desafío central estará en restablecer el orden público en lugares donde las estructuras ilegales tomaron fuerza en medio de la denominada ‘paz total’. La expansión de estos grupos no solo se expresa en el número de integrantes, sino en su capacidad para ejecutar acciones coordinadas, sostener presencia prolongada en territorios y disputar el control de economías ilegales.
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