Durante mucho tiempo, el océano fue ignorado en la política climática global, considerado demasiado vasto y resistente para sufrir daños significativos. La atención se enfocaba principalmente en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la protección de los bosques.
Un cambio decisivo en la COP30
En la reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) realizada en Belém, Brasil, el océano dejó de ser un tema marginal para convertirse en un elemento fundamental en la gobernanza climática. Su importancia se reflejó en los planes nacionales de clima, marcos de adaptación y en el primer inventario global bajo el Acuerdo de París.
Además, el océano influyó en la evolución de la arquitectura financiera para la lucha contra el cambio climático, subrayando la necesidad de proteger este recurso vital.
- Mayor sumidero de carbono del planeta.
- Columna vertebral del comercio global.
- Fuente crítica de alimentos y energía.
- Primera línea de vulnerabilidad ante el cambio climático.
A pesar de su importancia, aún queda mucho por hacer para proteger el océano y garantizar que siga cumpliendo su papel crucial en el equilibrio climático y la seguridad alimentaria mundial.