Un operativo sin precedentes para la paridad en el Senado
En las elecciones legislativas de marzo de 2026, solo el 29% de los congresistas electos en Colombia son mujeres, cifra que se mantiene prácticamente igual a la de 2022. Sin embargo, el Pacto Histórico, partido del presidente Gustavo Petro, destaca por lograr la paridad en el Senado con 13 mujeres entre 25 congresistas. Esta colectividad utilizó listas cerradas y alternancia de género —conocida como cremallera— asegurando una mayor representación femenina.
Por el contrario, otros partidos como el Centro Democrático y Cambio Radical mantienen bajos niveles de participación femenina, relegando a las mujeres a posiciones poco competitivas o no eligiendo ninguna senadora, a pesar de contar con cuotas legales.
El impacto en la comunidad y las barreras estructurales
Expertos en política y diversidad coinciden en que las normas actuales de cuotas, que establecen un mínimo del 30% de participación femenina, son insuficientes y cuentan con vacíos legales que permiten a los partidos evitar la alternancia efectiva. La falta de mecanismos para garantizar posiciones electivas en las listas limita el avance real de las mujeres en el Congreso.
Además, las dinámicas internas partidistas, dominadas por estructuras masculinas y la financiación desigual, dificultan que las mujeres accedan a cargos de elección popular. Las listas abiertas, que permiten elegir candidatos sin respetar cuotas, son señaladas como un gran obstáculo para la representación femenina.
“Puedes tener paridad, pero las mujeres no van a tener representación si las siguen poniendo en los últimos puestos de una lista cerrada”, explica Danilo Sepúlveda, coordinador de Inclusión y Diversidad de la Misión de Observación Electoral.
Brechas territoriales y representación étnica
Las diferencias en la participación femenina también se evidencian a nivel territorial. Bogotá presenta paridad en la Cámara de Representantes con 9 mujeres de 18 escaños, gracias a una mayor votación de opinión y menor influencia de maquinarias políticas. En contraste, diez departamentos no eligieron a ninguna mujer, reflejando desigualdades regionales y culturales.
La representación de mujeres indígenas, afrodescendientes y raizales disminuyó en estas elecciones, pasando de siete a cuatro congresistas. La falta de recursos y el cierre de espacios en partidos políticos afectan especialmente a estas mujeres, quienes enfrentan mayores obstáculos para acceder a cargos públicos.
Un llamado a la transformación política y cultural
Analistas coinciden en la necesidad de reformar las leyes de cuotas para incrementar al 50% la participación femenina y garantizar la alternancia de género en las listas. Asimismo, destacan que los partidos deben abrir espacios reales para el liderazgo femenino, creando escuelas políticas y apoyando candidaturas más allá de lo simbólico.
Si bien las cuotas han logrado avances significativos desde los años noventa, cuando la presencia femenina en el Congreso era apenas del 10%, el estancamiento actual revela que el cambio requiere transformaciones profundas en las estructuras partidistas y culturales del país.