El Papa León XIV llegó a Camerún para celebrar una misa por la paz y la justicia en Bamenda, región noroeste afectada por un prolongado conflicto separatista entre las comunidades anglófonas y el gobierno central. Su visita, la cuarta al país en cuatro décadas, genera una esperanza frágil en medio de un escenario marcado por miles de muertos, desplazamientos y violencia.
Durante su estancia, el Pontífice denunció duramente a los líderes mundiales, afirmando que “el mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos” y criticó el gasto en guerras frente a la carencia de recursos para educación y salud, especialmente en zonas afectadas por la confrontación.
El conflicto en las regiones anglófonas, que representan el 20% de la población camerunesa, se intensificó desde 2016 cuando protestas por marginación derivaron en un movimiento separatista armado. Esto ha provocado más de 7.000 muertes, secuestros, ejecuciones extrajudiciales y el desplazamiento interno de más de un millón de personas.
“Espero que su presencia traiga la paz”,
Lois Nchang, joven embarazada que sobrevivió a una agresión sexual por combatientes separatistas, resume el anhelo de muchos cameruneses que buscan consuelo en la visita papal.
La Iglesia Católica, con gran influencia en Camerún, se encuentra en una posición delicada, ofreciendo ayuda humanitaria y mediación silenciosa mientras enfrenta amenazas y secuestros a su clero en las regiones afectadas.
El Papa se reunió con el presidente Paul Biya, líder de 92 años reelegido en medio de controversias, y destacó que la paz duradera debe basarse en la justicia, la inclusión y la responsabilidad compartida, rechazando la imposición desde arriba.
“El mundo tiene sed de paz… basta ya de guerras, con su estela dolorosa de muerte, destrucción y exilio”,
La visita papal reaviva tímidas esperanzas de mediación en un país fracturado, aunque persisten demandas clave de diálogo genuino, liberación de presos políticos y solución constitucional para las regiones anglófonas.
El arzobispo de Bamenda, Andrew Nkea, afirmó que la presencia del Papa es un acto de autoridad moral que no dejará a Camerún igual y espera que impulse cambios profundos en el país.